Detenida por hablar demasiado desde el móvil en un tren

Uno de los mayores problemas de los teléfonos móviles son las conversaciones ajenas que debemos soportar.
Todos hemos tenido que escuchar conversaciones telefónicas de gente a quien le no le importa estar en un hospital o en la hora punta del transporte público para contarle su vida a otro.
Y no solo puede llegar a ser muy molesto (la Universidad de Cornell llevó a cabo un estudio que explica por qué lo es), sino que en Estados Unidos hasta te pueden llegar a detener por ello…
Esto es lo que pasó en la línea Coast Starlight, que cubre la distancia entre Los Angeles y Seattle.

A las 10 de la noche sale el tren de la estación de Oakland (California) en dirección a Los Angeles.
La gente estaba tranquila, sobre todo en el Quiet car, un vagón especial en el que está prohibido el uso del teléfono móvil, algo lógico, teniendo en cuenta que es un trayecto largo y por la noche lo que la gente quiere es descansar.
El problema llegó cuando Lakeysha Beard decidió comenzar a utilizar su teléfono.
La mujer comenzó a hablar durante el trayecto con un tono de voz bastante elevado que, evidentemente, irritó a los pasajeros. ¿El resultado? Lakeysha Beard acabó siendo detenida por la Policía durante el viaje.
Inicialmente se le acercaron algunos pasajeros educadamente indicándole que no estaba permitido el uso del teléfono móvil, pero Lakeysha ignoró las advertencias e incluso comenzó a actuar de forma agresiva cuando un viajero se hartó de la situación y le grito: “¡Cuelga de una vez!”.
Finalmente, algunos de los viajeros del Quiet car decidieron llamar a la Policía y denunciar la situación.
Los agentes del condado no tardaron en llamar a Amtrak, el equivalente a Renfe en España, y concretaron un punto de encuentro en el que el maquinista frenaría la máquina para que las autoridares asaltaran el vagón.
Se movilizaron varios coches patrulla y con la ayuda de perros policía detuvieron a Lakeysha que, a tenor del vídeo, no se creía la situación que estaba viviendo.
Tras su detención reinó de nuevo el añorado silencio. “Han sido 16 horas de conversaciones ininterrumpidas“, declaró uno de los pasajeros tras la detención de Lakeysha.
Este hecho evidencia un problema que está surgiendo con el auge de la telefonía móvil: la gente que no tiene en cuenta a los demás y utiliza su terminal sin pensar en las molestias que puede causar a los demás.
Crucemos los dedos para que la policía española tome medidas contra la gente que utiliza el altavoz del teléfono móvil para escuchar música en el transporte público.
Vía: El Confidencial




