
Kenia, uno de los países más pobres de África, tiene muchos problemas, entre ellos, una enorme carencia de sucursales bancarias.
En este país no resulta rentable abrir oficinas porque la densidad de población es muy baja, su escaso nivel económico y la inseguridad latente.
Las soluciones a las que se recurre para paliar esta situación son guardar el dinero debajo del colchón o dárselo a un conductor de autobuses para que lo lleve a otra aldea, con el consecuente riesgo a que le roben o estafe a la persona que le ha confiado sus fondos.
Para intentar solucionar este problema el Nobel Muhammad Yunus intentó integrar un sistema de microcréditos, pero tampoco funcionó demasiado bien, ya que la falta de un lugar seguro donde guardar el dinero hacía difícil las transacciones.

¿La alternativa? M-pesa, un sistema que convierte a cada persona con un teléfono móvil en un ‘cajero’.
Este servicio pertenece a la empresa Safaricom, afiliada a Vodafone.
La empresa se encarga de guardar el dinero de todos sus clientes, que pueden hacer transferencias desde el teléfono mediante códigos de seguridad individuales.
M-Pesa es posible gracias al pago de comisiones de mantenimiento. O lo que es lo mismo, los keniatas pagan por mantener sus depósitos sin recibir ninguna comisión, justo al contrario de lo que sucede aquí.
“Prohibir el cobro de tasas por el servicio M-Pesa o forzar al sistema a pagar intereses provocará un regreso a los viejos tiempos y destruiría este modelo de negocio“, informa el Banco Internacional de Pagos (BIP).
“En África, la gente pobre tiene más acceso a los móviles que a agua canalizada. Las preocupaciones bien intencionadas por distribuir agua para todos a bajo precio ha provocado que en algunos países los costes no puedan cubrirse“, afirma el BIP que ve como, pese a ser un artículo de lujo, durante el último año el sector de la telefonía móvil ha crecido un 69% en Kenia.

La efectividad ha sido enorme. En Kenia solo hay 2 sucursales y 3 cajeros por cada 1 000 kilómetros cuadrados, pero hay 379 depósitos activos cada 1 000 habitantes, un éxito teniendo en cuenta la baja extensión del sistema bancario tradicional.
M-Pesa inició su andadura en 2007. Durante el primer año consiguió 2 millones de usuarios; más de 6 millones en 2009 y actualmente roza los 14 millones.
Vamos, que tiemble el sistema bancario tradicional porque M-Pesa está pisando fuerte en Kenia.
Vía: El Mundo